50 años aprendiendo a su lado

María Victoria Troncoso, es la fundadora de la Fundación Síndrome de Down de Cantabria, que fue constituida legalmente el 22 de diciembre de 1982. Ha sido presidenta de la misma desde su constitución hasta el 9 de enero de este año 2018, fecha en la que presentó oficialmente su renuncia al cargo. Por tanto, ha estado 35 años al frente de la misma. A finales de 2017 recibió el Premio Solidario de la ONCE, en la categoría de Persona Física: “por su dedicación incondicional a las personas con discapacidad intelectual”. Un galardón bien merecido que, para ella,  ha sido una gran sorpresa y que compartió, desde el primer momento con las personas que siempre han estado a su lado, de un modo muy especial con su marido, Jesús Flórez.

“ACABA DE RECIBIR EL PREMIO SOLIDARIO DE LA FUNDACIÓN ONCE,  POR SU DEDICACIÓN INCONDICIONAL A PERSONAS CON DISCAPACIDAD INTELECTUAL”

Recientemente, con motivo de su renuncia al cargo en el Patronato, manifestó: “Lo importante para mí durante estos treinta y cinco años, no ha sido la presidencia en sí, sino la labor educativa, de formación, de orientación y de apoyo, a las personas con síndrome de Down, a las familias, y a los profesionales”.

Ya se han producido algunos comentarios al saber de su renuncia: ”Sabemos que, aunque físicamente la veamos menos en la sede de la Fundación,  seguirá prestándonos su apoyo y su sabiduría hasta el final de su vida”.

Mª Victoria Troncoso, en Valladolid, en la presentación de su libro

María Victoria ha organizado durante estas décadas, numerosos cursos, ha impartido charlas y conferencias en jornadas y congresos en muchas provincias españolas y en varios países como Estados Unidos, México, Argentina, Chile, Guatemala y Uruguay. Ha escrito y publicado numerosos artículos. Es co-autora con su hijo Iñigo Flórez del libro “Mi hija tiene Síndrome de Down”, y con Mercedes del Cerro del libro titulado: “Síndrome de Down: Lectura y Escritura”. Y es co-directora de “Síndrome de Down: Avances en Acción Familiar”, “Síndrome de Down y Educación” y “Síndrome de Down: biología, desarrollo y educación”.

“CUANDO NACIÓ SU HIJA TOYA, MARÍA VICTORIA DEJÓ SUS CLASES DE DERECHO EN LA UNIVERSIDAD PARA ENTREGARSE DE LLENO AL CAMPO DE LA EDUCACIÓN ESPECIAL”

Miriam y María Victoria

Esta mujer navarra, supernumeraria del Opus Dei desde el año 1961, se licenció en Derecho por dicha Universidad, y ha volcado en todos estos años, sus ideas, sus horas de estudio y de investigación, sus proyectos y su cariño, en el cuidado de estas personas con discapacidad intelectual. Al nacer su hija mayor Toya, cambió su dedicación profesional, dejando sus clases en la universidad y su tesis doctoral, para entregarse al campo de la educación especial. Toya,  hace sólo 8 años, fue diagnosticada en Boston de una microdelección del cromosoma 17. Miriam, su hija pequeña, nació con síndrome de Down. Ellas han sido las primeras beneficiadas de esta atención llevada a cabo por María Victoria y por su marido Jesús.

“NOS DICE QUE HA APRENDIDO MÁS DE LO QUE ELLA HA APORTADO AL MUNDO DE LA DISCAPACIDAD, POR EJEMPLO: A VALORAR LO QUE TIENE, SIN LAMENTARSE DE LO QUE LE FALTA, A SER MÁS PACIENTE, COMPRENSIVA Y AGRADECIDA CON LA VIDA, A SER MÁS HUMILDE ANTE LAS EQUIVOCACIONES, ERRORES Y LIMITACIONES”

María Victoria “nos confiesa” que ha aprendido más de lo que ella les ha aportado. Y así va enumerando algunos puntos que señalamos a continuación: “a valorar lo que tengo, sin lamentarme de lo que me falta, a disfrutar de las cosas sencillas y asequibles; a ser más paciente, agradecida y comprensiva con todos, a ser más humilde ante mis equivocaciones, errores y limitaciones, y por último, a aceptar que hay cosas que le gustaría realizar y no llega”. Todo esto lo ha aprendido de sus hijas; por eso, afirma que gracias a ellas, ha llegado a adquirir actitudes, aptitudes y conductas, que no habría alcanzado, sino hubiera tenido la oportunidad de convivir día tras día, con estas personas que tienen discapacidad intelectual.

Maria Victoria y Jesús

Junto con su marido Jesús, investigador nato, aparte de los datos científicos que van saliendo a la luz, ella ha aportado otros conocimientos en el terreno de la psicología y de la educación, que al conocerlos y ponerlos en práctica, proporcionan a las familias que tienen hijos con síndrome de Down,  que puedan vivir con una calidad de vida cada vez mejor. Con la vasta experiencia de estos años afirma que, cuidando su nutrición, su vida activa, – practicando algún deporte-, el cultivo de alguna afición o la participación en actividades laborales, estas personas, enriquecen la vida familiar, social o laboral, como quizás nunca hubiéramos imaginado.

En estos treinta y cinco años de vida de la Fundación Síndrome de Down de Cantabria, ha tenido la alegría de ver cómo van “haciéndose visibles estas personas”, en los ámbitos más comunes de trabajo, de ocio, en la calle, en los transportes públicos etc.

“HA ELABORADO UN MÉTODO DE LECTURA Y ESCRITURA, QUE HA CONTRIBUIDO A ABRIRLES VENTANAS AL MUNDO DEL CONOCIMIENTO”

María Victoria ha sido la creadora de  un “Programa de Lectura y Escritura” para personas con Síndrome de Down, que lleva décadas funcionando con éxito en países de Latinoamérica y España. Por eso, se siente inmensamente feliz, al haber contribuido a que estas personas no sean analfabetas, y se les haya podido “abrir ventanas al  mundo del conocimiento, de la literatura, de la cultura en general…”.

María Victoria recoge el Premio Pueschel junto a su hijo José Carlos

Ha recibido varios premios individuales, otros conjuntamente con su marido, como es el Christian Pueschel Memorial Research Award, recibido en USA en el año 2006,  y otros los ha recibido con toda la familia como son el de la Cátedra de Familia y Discapacidad de la Universidad Pontificia de Comillas en Madrid, o el recibido en  Monterrey (Méjico).

“ASEGURA QUE, CON EL PASO DEL TIEMPO, TODOS PODEMOS LLEGAR A TENER ALGUNA DISCAPACIDAD, POR ACCIDENTE, VEJEZ O ENFERMEDAD, Y QUE NOS GUSTARÁ QUE NOS TRATEN  CON LA DIGNIDAD QUE MERECEMOS, POR SER SERES HUMANOS”

Cree con rotundidad que a las personas con síndrome de Down, se las debe introducir de un modo natural en la sociedad, según sus capacidades y aptitudes. Además, nos explica de un modo convincente y realista que, a lo largo de nuestra vida, “todos podemos llegar a tener alguna discapacidad”, por accidente, enfermedad o por llegar a la vejez, y lógicamente quedaremos limitados. Sin embargo, nuestra dignidad como personas es la misma, y así nos gustaría que nos consideraran las personas que nos rodeen, sean familiares, amigos o conocidos. Por eso, lucha por conseguir que todos tengamos esta misma visión con las personas que han nacido con síndrome de Down o cualquier otra discapacidad. Aunque queda mucho camino por recorrer para que el sistema educativo español sea más eficaz y favorezca la buena formación de estas personas, es optimista ante los nuevos retos que se presentan en el nuevo milenio.

La familia al completo en la Jornada de Familias con hijos con discapacidad en Comillas

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