Aprender para dar

Son las 6.30 de la tarde, del viernes 15 de diciembre de 2017. Por la puerta de la Escuela de Hostelería Alcazarén entran un buen grupo de niñas de todas las edades, que rondan desde los 8 a los 18 años, algunas acompañadas por sus padres, que lejos de marcharse, se quedan también.

Durante todo el trimestre, en la Asociación Prados hemos ido preparando este día con mucho esfuerzo e ilusión: hoy vamos a poner en práctica la primera elaboración del proyecto Enjoy Creative Home. Si echamos la mirada atrás, al comienzo del curso, encontraremos a este grupo de niñas dispuestas a aprender los conocimientos básicos –y no tan básicos- de cocina, que les permitirán elaborar un menú de alto nivel como el que hoy van a cocinar.

BAJO EL LEMA “APRENDER PARA DAR” HEMOS PUESTO EN MARCHA EN EL 2017 EL PROYECTO ENJOY CREATIVE HOME

Bajo la dirección de Chisco Alonso –Chef que dirige su propio Restaurante “La Garrocha”-, y con el trabajo constante de Mar Cuckichic –Bloggera y profesora de cocina- han ido aprendiendo, semana tras semana, no sólo a hacer ravioli, escabeche o merluza, sino también a trabajar en equipo, a superar las dificultades, y –lo más importante-, a saber que con su esfuerzo y creatividad pueden hacer felices a los demás. Razón por la que el lema del proyecto es “Aprender para dar”, que hoy se materializará en una cena a la que hemos invitado a 50 personas en situación de necesidad de nuestra ciudad, para que puedan disfrutar de un agradable rato de Navidad en familia.

HEMOS INVITADO A CINCUENTA PERSONAS NECESITADAS DE NUESTRA CIUDAD, PARA QUE PUEDAN DISFRUTAR DE UNA CENA NAVIDEÑA EN FAMILIA

Sin embargo, las pequeñas cocineras no han sido las únicas protagonistas del proyecto. Sus padres tampoco han querido quedarse atrás. Con su ayuda, nos hemos puesto en contacto con empresas del sector de la gastronomía, que nos han donado generosamente, junto con otros donantes particulares, todos los alimentos que hoy vamos a servir.

A las 20:00 comienzan a llegar las primeras familias invitadas. Les hacemos pasar al comedor (restaurante de la Escuela), que han preparado elegantemente el grupo de niñas más mayores, ellas son quienes servirán la sala.  No falta el toque de decoración navideña, hecho en parte por las colaboradoras más pequeñas, de 6 y 7 años.

Podríamos pensar que en la cocina está ya todo a punto y preparado, pero no: como en las cocinas profesionales, se prepara sobre la marcha el menú que se va a sacar, para tener las cosas en su punto. Si nos asomamos, podemos ver a Chisco que, como si estuviera en su propio restaurante, dirige al “batallón” de pequeñas cocineras. A cada grupo le ha encomendado una tarea, que va cumpliendo no sin dificultades: cocer la pasta, dorar la merluza, emplatar la ensalada, flambear las torrijas…

LOS PADRES DE PRADOS NOS AYUDAN HACIENDO CADENA A LLEVAR LOS PLATOS A LA COCINA, A FREGARLOS Y A PREPARAR LAS BANDEJAS DE TURRONES

Da comienzo la cena, y mientras en la sala van sirviendo los menús –entrantes, ensalada, pescado y carne-, en la cocina entran en acción los padres de las cocineras, que han esperado impacientes su papel: ¡lavar los platos! Son también ellos quienes ayudan, formando una cadena, a llevar los platos desde la cocina hasta la sala, a preparar los turrones, etc.

El momento más emocionante de la noche es cuando las cocineras, ataviadas con sus delantales verde y fucsia, entran en la sala a servir el postre. Es entonces cuando ven a las familias para las que han estado aprendiendo y trabajando durante estos meses, que les agradecen su trabajo con un largo aplauso. Después del postre -otro momento entrañable, aparecen las guitarras, los turrones y los villancicos, que cantamos todos –familias de Prados y familias invitadas-, animadas por un “director de orquesta” espontáneo, mientras los niños que han cenado reciben unos regalos, donados por una de las jugueterías más conocidas de Valladolid.

EL MOMENTO MÁS EMOCIONANTE ES CUANDO NUESTRAS COCINERAS ENTRAN A SERVIR EL POSTRE A LOS INVITADOS Y ESTALLA UN AFECTUOSO APLAUSO

Tan familiar y agradable es el ambiente que parece que nadie se quiere ir. Al fin se van yendo poco a poco, unas familias y otras, pero lo característico es que todas se van con una gran sonrisa: unos agradecidos por lo que han recibido, otros, felices por lo que han dado.

Queda en el ánimo de todos los que han colaborado la gran alegría de haber puesto un granito de arena en este proyecto, y… después del merecido descanso por el trabajo realizado… las ganas de volver manos a la obra con el siguiente evento solidario de Enjoy Creative Home, ¡Aprender para dar!

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