Chapurreando el letón y… ahora el lituano

Isabel Escobar es una de las vallisoletanas que ha sabido decir que “sí” muchas veces a lo largo de su vida. Una de ellas hace catorce años, cuando dejó sus clases de matemáticas en un Instituto de Santander, para empezar la labor del Opus Dei en Letonia, y otra más reciente, hace dos, para ir a vivir a Lituania.

Personalmente disfruto con la rutina diaria, no me gusta viajar –gusto que casi nadie comparte- y, no tengo afán de aventuras. Pero Dios sabe más, y  tengo que reconocer que siempre me pone en unas circunstancias que me ayudan más a encontrarle en esa “rutina diaria llena de aventuras”.

En el 2002 me ofrecieron la oportunidad de ir a vivir a Roma para realizar estudios de Teología y Filosofía en Centro Internacional que tiene allí el Opus Dei. Vi que Dios quería eso, y dije que “sí”, dejando la seguridad que me proporcionaba mi puesto de funcionaria como profesora de matemáticas.

Isabel junto con un grupo de cooperadoras letonas

Isabel junto con un grupo de cooperadoras letonas

Preparar las mochilas para empezar la labor en nuevos países

En este tiempo, Monseñor Javier Echevarría, nuestro Prelado, empezó a hablar de la necesidad de “preparar las mochilas” pues íbamos a empezar la labor apostólica en estos países donde se hacían viajes desde hacía tiempo: Croacia, Eslovenia y Letonia.

VIVÍA RODEADA DE MUJERES PROFESIONALMENTE BRILLANTES, ALGUNAS HABLABAN VARIOS IDIOMAS, CON UNA GRAN CAPACIDAD DE RELACIÓN SOCIAL, VAMOS…QUE EN REALIDAD, A TODAS LUCES, YO NO ERA LA PERSONA INDICADA PARA IR A UNO DE ESOS PAÍSES CON “MI INGLÉS ELEMENTAL”

Empecé a rezar por esta intención, pero no me puse nerviosa, vivía rodeada de otras mujeres brillantes profesionalmente, algunas hablaban varios idiomas, con una gran capacidad de relación social… vamos que, en realidad, a todas luces, ¡yo no era la persona indicada para ir a uno de estos países con “mi inglés elemental”.

En mayo del 2003 me preguntaron de parte del Prelado (nosotras lo llamamos Padre), para que decidiera con absoluta libertad, si quería ir a Letonia a empezar. Aunque inmediatamente dije que sí, me insistieron en que lo pensara, pero a mí me pareció que Dios estaba detrás, Él sabe más, y no había más que pensar.

En Junio de 2004 aterrizamos cinco mujeres del Opus Dei de distintos países en nuestro nuevo país ¡Letonia!. Allí estaban esperándonos algunas de las personas que habían estado haciendo viajes, y algunas cooperadoras, que resultaron ser un apoyo incondicional desde el primer momento.

Nosotras sonreíamos pues no había lenguaje de comunicación y cada poco decíamos “paldies” que significa “gracias” en letón.

Isabel -la segunda a la izquierda- con Diana, Renata, Kotrina y Adele en Lituania

Chapurreando el letón

Enseguida empezaron nuestras clases de letón. Nuestra profesora, Intra, no daba crédito de nuestro interés por aprender un idioma que hablan solamente dos millones de personas, y se interesó por el motivo de nuestra llegada.

INTRA NO DABA CRÉDITO DE NUESTRO INTERÉS POR APRENDER UN IDIOMA QUE SOLAMENTE LO HABLAN DOS MILLONES DE PERSONAS. SU CONOCIMIENTO DE DIOS ERA NULO Y ENSEGUIDA QUISO RECIBIR CLASES DE DOCTRINA CRISTIANA. UN AÑO MÁS TARDE RECIBIÓ EL BAUTISMO EN LA IGLESIA CATÓLICA

Siendo una mujer culta y con muchas virtudes, había crecido en plenos tiempos soviéticos y su conocimiento de Dios era nulo. Enseguida quiso recibir clases de doctrina cristiana, y un año más tarde, en el 2005 pudimos comprobar como Dios lo hace todo, a pesar de nosotras.  Intra recibió el Bautismo en la Iglesia Católica. A los dos años de estar allí, conocí a Alina, para entonces ya podía “chapurrear el letón” acudiendo constantemente al diccionario para conseguir las palabras adecuadas. Ella había conocido “Camino” en el colegio, a través de su profesor de Filosofía. Cuando descubrió que el Opus Dei estaba en Letonia quiso ponerse en contacto para ver en qué podía ayudar,  y saber qué había que hacer para ser del Opus Dei. En la primera conversación se quedó desilusionada… para ser del Opus Dei se necesitan dos cosas: ser católico y tener vocación. Ella era ortodoxa. Ese día supo que podía encontrar algunos libros de San Josemaría en ruso, su lengua madre, los descargó de internet y los imprimió. Nos pidió recibir clases de doctrina cristiana, y tener dirección espiritual con sacerdotes de la Obra. Y un año y medio más tarde fue recibida en la Iglesia católica. ¡Otro regalo del cielo que nos enviaba  Dios!

Isabel con un grupo de universitarias letonas

Isabel con un grupo de universitarias letonas

Llega Därta la primera Numeraria letona

Como era muy buena estudiante, y enseguida entendió la importancia de la santificación del trabajo, entusiasmada con el conocimiento de Dios que iba adquiriendo, Alina nos presentó a sus amigas, una de ellas, Dārta, que enseguida pidió la Admisión como Numeraria, otras, como Marita, son buenas cooperadoras.

LA PRIMERA CHARLA DE FORMACIÓN ME LLEVÓ 20 HORAS DE PREPARACIÓN Y CUANDO SE LA PASÉ A MI PROFESORA PARA QUE LA CORRIGIERA NO QUEDÓ “UNA FRASE INTACTA”

El idioma es una dificultad, pero insisto en que Dios lo hace todo, la primera charla de formación me llevó 20 horas de preparación,  y cuando se la pasé a mi profesora para que la corrigiera “no quedó una frase intacta”. Luego tuve que traducirla de nuevo para comprobar que, después de la corrección, seguía diciendo lo que yo pretendía. Después de leerla “tartamudeando” ante un grupo de señoras, sin entender lo que leía, levanté la vista del papel con cara de interrogación y dije: ¿se entiende?. Las señoras daban las gracias: ¡es lo que necesitamos, nunca nos han hablado de Dios!, y volvieron.

Al año de llegar, “saturada” de clases de letón, y sin poder hablarlo todavía, me busqué trabajo en un Instituto de Enseñanza Media. De profesión, como he dicho antes, era profesora de matemáticas…así que bien podría ser profesora de español. Ante la falta de formación específica me decía: ¡Con seguridad sé más español que todos mis alumnos! y, por ser nativa, me dieron sin dificultad el trabajo. Conocí a muchas chicas, con algunas tuve después intercambio de idiomas, algunas se animaron a ayudar en un campo de trabajo durante el verano en Aizpute, una pequeña ciudad de Letonia.

En el campo de trabajo de Aizpute de Letonia

En el campo de trabajo de Aizpute de Letonia

Viajes a Valmiera y Salapils

A través de las personas que íbamos conociendo empezamos los viajes a Valmiera y Salapils, dos ciudades no muy lejanas de la capital, para impartir catequesis, cursos de doctrina cristiana, retiros espirituales, cursos de retiro, clases de formación para madres, seminarios para las familias, clases de antropología para jóvenes, club para las más pequeñas, campos de trabajo para las bachilleres y universitarias.

NOS HAN PASADO MIL AVENTURAS, PERO SE VE CÓMO DIOS MUEVE A LAS ALMAS, AUNQUE NOSOTRAS DEJEMOS UN POCO QUE DESEAR… Y LA AVENTURA SIGUE PUES EN EL 2014 ME FUI A VIVIR A LITUANIA

Nos han pasado mil aventuras, pero con mucha facilidad se ve cómo Dios mueve a las almas, aunque lo que nosotros hagamos deje un poco que desear…

Y… la aventura sigue, ahora en Lituania

En el 2014, después de esos diez años en Letonia, me fui a vivir a Lituania, tampoco lo dudé, en este país se empezó la labor hace 21 años, pero para mí todo es otra vez como al llegar a Letonia: ahora el lituano…que no se parece al letón, conocer a gente nueva… la aventura sigue sin duda, y con la confianza de que Dios actúa siempre y no me deja sola.

Top