Con “ojos nuevos” veo a cada enfermo de la sala 400

Me llamo Mencía Calleja García, y acabo de terminar 1º de Bachillerato en el colegio Pinoalbar de Valladolid. Desde hace tiempo participo en el voluntariado que organiza la Asociación Juvenil Trechel.

Este verano volví a repetir el voluntariado en el Centro Reménysugár Otton de Balassagyaarma (Hungría).  En este hospital viven niños huérfanos o abandonados, madres solteras, ¡con tan sólo 16 años!, y más de ochenta enfermos, en unas condiciones “muy duras”, que me causaron gran impacto.

Mencia a la derecha con Celia, Rocío y uno del hospital

El primer año estuve gran parte del tiempo haciendo el voluntariado con niños pequeños. Procuraba hacerles pasar ratos felices a través de  juegos, canciones y bailes. Fueron pasando los días, y me cruzaba por el hospital a los enfermos más mayores “que tanto me imponían”. Pero a medida que pasaban los días, me fui dando cuenta de que cada vez que se cruzaban conmigo nos sonreíamos, y que ese simple gesto les hacía muy felices. Esto me sirvió para coger confianza en mí misma, y acabé conociendo a muchos de la “sala 400”, y “redescubrí” el valor y dignidad que tiene cada ser humano.

Mencía situada al final del columpio con varias voluntarias y uno de los enfermos del hospital

Este verano ha sido muy emocionante, ya que al llegar nos encontrarnos con EVELYN una de las enfermas del año pasado, que tenía el cuerpo lleno de llagas; las enfermeras nos habían dicho que le quedaba poco tiempo de vida; así que al verla de nuevo la alegría que sentí fue inmensa.

Entré en la habitación de ZSÖLTI que al verme pegó un grito de alegría, como siempre hacía cuando nos veía. Me agarró la mano, y se quedó sonriéndome un buen rato. Es difícil expresar lo que sentí en ese momento al notar su cariño.

Luego pasé a saludar a CHICKEN  ese fue el apodo cariñoso que le pusimos, ya que se parece mucho al actor de la película de “Chicken Little”. Es un niño de unos tres años que está prácticamente ciego, con grandes dolores de cabeza y un pequeño retraso.

Después fui a ver a ZSOLI que vive en una casita al lado del hospital junto con otros enfermos. Tiene el don de acordarse del nombre de cada voluntaria, y  le encanta bailar. Nos alegramos mutuamente mucho al saludarnos. Y así podría seguir contando las  historias de las personas que viven en este lugar, pero lo dejaremos para otro momento.

Grupo de voluntarias de la Asociación Trechel que han participado este año en el voluntariado de Hungría

En estos días de voluntariado, -del 30 de junio al 13 de julio-, dedicábamos la mañana a realizar trabajos físicos como: pintar vallas, limpiar cristales, ventanas, ordenar salas, hacer trabajos de jardinería, fregar, etc., pero lo más importante para mí era estar con ellos, haciendo las actividades lúdicas que notaba que les gustaban más, como hacer juegos, escuchar música, batir palmas, cantar, bailar y reírnos con ellos a carcajadas (la risoterapia que allí salía sola) .  En fin, ¡una pasada!

Por las tardes nos dedicábamos a conocer y pasear por Budapest: su arte, cultura y gastronomía. Estos largos recorridos nos sirvieron para conocernos más todas las voluntarias, no sólo las que íbamos de Valladolid, sino también de otras ciudades de Castilla y León y Asturias. Ha sido un modo de consolidar la amistad con algunas o de iniciarla con otras.

Haciendo turismo en Budapest

El último viernes organizamos un  festival en el que tuvimos grandes sorpresas las voluntarias, al ver que los enfermos y personal del hospital,  habían decorado todo el jardín con guirnaldas, banderillas y globos con los colores de la bandera española. Olé!

Ahora ya de vuelta a mi ciudad vallisoletana, me viene a menudo el pensamiento de que puedo ser feliz con menos cosas materiales, y que aunque fui con el deseo de ayudarles, he recibido más ayuda de su parte;  una muy importante, se llama “agradecimiento”, a mi familia, porque me quieren  como soy y se preocupan por mí, aunque a veces mis padres me exijan. ¡Gracias! es la palabra que sale con más frecuencia ahora de mi boca y de mi corazón.

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