El Bautismo, Confirmación y Comunión de Anna: un sueño hecho realidad en el año del Covid’19

Akche Arifova Ahmedova, es su nombre de pila. Sus raíces son de origen turco. Trabaja desde hace tiempo en casa de Conchita Miguelañez, una mujer mayor de edad, pero joven de espíritu, que es supernumeraria del Opus Dei. En este caluroso verano del año 2020, el sábado 11 de julio, recibió junto a otras cinco catecúmenas, los sacramentos del Bautismo, Confirmación y Comunión, de manos del cardenal Don Ricardo Blázquez, Arzobispo de Valladolid. La celebración tuvo lugar en la iglesia de san Miguel, y no en la Catedral durante la Vigilia Pascual del Sábado Santo, como estaba previsto, por el confinamiento al que estuvimos sometidos por el Covid’19.

Recibiendo el bautismo de manos del arzobispo de Valladolid

Desde pequeña se sentía atraída por ‘el Dios de los cristianos’

Todos sus antepasados son de origen turco, pero por distintas  vicisitudes de la vida, sus abuelos tuvieron que emigrar en busca de una vida mejor, a la ciudad de Pleven en Bulgaria. Allí, en esa famosa ciudad conocida por sus bellos museos y sus parques naturales, nacieron sus padres, y luego ellas: Nelli, su hermana mayor,  y Akche. Recuerda que sus padres practicaban la religión islámica, pero a ellas, nunca se lo impusieron. A Akche sin embargo desde muy pequeña, sin saber por qué, se sentía atraída por el ‘Dios de los cristianos’.

Imagen de san Miguel arcángel

El Espíritu Santo ‘se introduce en su alma’, a través de las costumbres cristianas que vive el pueblo búlgaro

Nos cuenta que Dios se fue metiendo en su vida, a través de las costumbres búlgaras que veía vivir en las personas cristianas que le rodeaban: la elaboración del pan ritual; los huevos rojos de pascua; las coronas de rosas; las solemnes celebraciones litúrgicas de las iglesias de san Jorge, de san Nicolás o la de san Miguel, que conocía; las fiestas navideñas, y cuando llegaba en la Semana Santa, la costumbre del sacrificio de los corderos, junto con la elaboración de los alimentos, en la que solían convidar a parientes y vecinos. En fin! todas esas costumbres vividas fielmente por el pueblo búlgaro, iban dejando una profunda huella en ella, facilitando la acción del Espíritu Santo en su alma, y deseo inmenso de conocer y amar al ‘Dios de los cristianos´.

Anna recibiendo el sacramento de la Confirmación

En los años 2000 y 2001 emigran a España (Valladolid) en busca de trabajo

Pasan los años, ambas están casadas y con hijos;  primero su hermana Nelli decide emigrar a Valladolid en el año 2000, en busca de trabajo. Lo encuentra en el campo de la atención a gente mayor en sus casas.

Un año más tarde será Akche con su marido e hijos, los que busquen trabajo en esta misma ciudad. Lo encuentra en la rama de la hostelería, donde  trabajará durante casi dos décadas, de cocinera en varios restaurantes de este lugar. Nelli se va a vivir con ellos, reina una buena armonía entre todos.

Akche recuerda que, cada mañana,  antes de llegar al trabajo, entraba en la iglesia de los Capuchinos de la Plaza de España, donde le dejaba el autobús; allí habla de tú a Tú con Dios, a su manera, en busca de paz interior y de consuelo.

Recibiendo la comunión de manos del arzobispo de Valladolid, Don Ricardo Blázquez

El cáncer de su hermana Nelli marcará un cambio de rumbo en sus vidas

Pero el año 2014 marcará sus vidas. A Nelli, le detectan un cáncer de mama. Empiezan las pruebas médicas, y luego los tratamientos de quimioterapia y radioterapia. Gracias a Dios, la evolución es buena, y su hermana al cabo de un tiempo, puede volver a trabajar. En este periodo de tiempo, sus hijos, se han establecido en Murcia al conseguir trabajo, así que Nelli decide trasladarse a este lugar, para estar más cerca de ellos, en el 2017.

AKche, que está casada felizmente con Mustafá y  tiene dos hijos, sigue con su trabajo profesional en la rama de la hostelería. En el año 2018, tienen que realizarle una operación de la rodilla, esto  le hace replantearse la necesidad de buscar otro tipo de trabajo, que no sea tan duro físicamente, ni en el que deba estar tanto tiempo de pie.  Ya restablecida, su hermana le dice que el cáncer ha vuelto ‘a dar la cara’, ahora con metástasis y mal pronóstico.  Tanto Akche como su familia están muy cerca de ella.

Anna e Isabel su catequista

En el año 2019 empieza a trabajar en casa de Conchita, una supernumeraria del Opus Dei

Dios tiene sus tiempos, y precisamente a comienzos del año 2019, empieza a trabajar en casa de Conchita, una mujer viuda, con la que surge enseguida una relación de verdadera amistad. Akche le abre su alma, le cuenta del cáncer  que padece su hermana en una fase avanzada,  y le pide oraciones por ella. Cada día acompaña a Conchita a Misa, a la iglesia de El salvador. Es un trabajo que le permite, estar más cerca de Dios. Ve a Conchita hacer sus oraciones diarias, su Rosario….

Lleva dos meses trabajando muy a gusto en esta casa, y llega el 14 de febrero de 2019. Conchita le invita a acompañarle a Asubio, el centro del Opus Dei al que ella acude cada semana, a recibir formación cristiana. Es un día de mucha fiesta, están celebrando el 89º  aniversario de la fundación de  Mujeres de la Obra. A Akche le gusta el ambiente que se respira en ese centro del Opus Dei.

La enfermedad de su hermana sigue su curso. Viaja hasta Murcia para estar con ella una semana. Hablan de todo, y entonces Nelli le pide ayuda para encontrar un sacerdote, porque quiere recibir el Bautismo antes de morir, este es su gran y último deseo.

Anna y Conchita durante la ceremonia

Nelli recibe el Bautismo una semana antes de morir, como era su último deseo en esta tierra

Al regresar a Valladolid, se lo cuenta a  Conchita y a Chelo, una numeraria del Opus Dei, con la que ha hecho amistad. Chelo se pone a hacer varias gestiones, y al final consigue que un sacerdote ortodoxo pueda ir a verla, y la administre el sacramento del Bautismo y de la Unción de Enfermos.  Es un día muy feliz para Nelli!

A la semana siguiente, el 19 de diciembre de 2019, fallece con una gran paz.  Para Akche, la marcha al cielo de su hermana tiene un sabor agridulce: dolor humano por la muerte de su única hermana, pero a la vez,  gran paz y serenidad serena porque sabe que su hermana está gozando de Dios.

Ahora es ella,  la que quiere recibir sin demora el Bautismo. De nuevo le pide a Conchita que le busque a una persona del Opus Dei para que le prepare. Será Isabel, otra numeraria que conoce mucho de Asubio, la que comience a darle la catequesis cristiana. Esas clases de formación le ayudarán mucho para conocer y amar a ese ‘Dios de los cristianos’, que ella siempre  ha buscado desde niña.

A la salida de la iglesia con algunas amigas que le acompañaron en su Bautizo

Antes de bautizarse se hace ‘cooperadora del Opus Dei’

Un día le dice a Conchita que quiere ser Cooperadora del Opus Dei, aunque todavía no haya recibido el Bautismo. A lo largo de estos meses, acude al centro del Opus Dei a recibir catequesis, en varias ocasiones, les regala unos dulces típicos búlgaros que ella elabora, ya que es una gran repostera. Además, es su modo de manifestarles  a estas personas del Opus Dei, su agradecimiento por la ayuda espiritual que recibe.

Retablo de la iglesia de san Miguel

El mejor regalo lo recibe de Conchita, su madrina de Bautizo: la ‘medallaescapulario’ de la Virgen del Carmen

En los días previos a su Bautizo, el sacerdote que atiende la labor apostólica de Asubio, le impone la medalla-escapulario de la Virgen del Carmen, regalo de su madrina  Conchita.  El nombre que ha elegido para su Bautismo es Anne,  el nombre de la madre de la Virgen María, a la que tiene gran devoción.

Y por fin,  llegó el sábado 11 de julio! Un día donde el sol luce radiante. A  las cinco y media de la tarde llega muy puntual a la iglesia de san Miguel, vestida de blanco, y con una diadema de rosas en la cabeza: otra de las  costumbres cristianas búlgaras que ella quiere vivir. Le acompañan en esta celebración: Conchita, Isabel y, varias de sus amigas del Opus Dei: Teresa, Chelo, Julia…

La ceremonia es, solemne y sencilla, a la vez. El cardenal Blázquez, arzobispo de Valladolid, en la breve homilía que les dirige a las  catecúmenas,  les da un consejo para que no olviden: “leer y meditar cada día un  párrafo del santo Evangelio”.

 Al terminar, aparte de darles la bienvenida por formar parte de la “Familia de la Iglesia“, se hace una foto en el altar central con ellas y, con todas las personas que les han acompañado en su camino de acercamiento a Dios y a la Iglesia.

Pila bautismal colocada en el altar de la iglesia de san Miguel

Reza con fe cada día el Rosario por ‘la conversión de su marido y familia’

Anna nos dice que “está conmovida por el don de la Vida Eterna, y por la Comunión de los Santos”, una realidad sobrenatural que le entusiasma.

Desde hace tiempo, reza diariamente el Santo Rosario por la conversión de su marido Mustafá, y del resto de su familia.

Terminamos este artículo con estas palabras suyas: “Yo ya no tengo miedo ni a la vida ni a la muerte, – sé que Él lo hará todo-, porque ahora soy hija de Dios y,  como  Él lo puede todo, a mí sólo me toca corresponder cada día a su Amor y a su gracia”.

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