Más de un centenar de personas se acercan a Guadalupe en Salamanca, de la mano de la historiadora y americanista Adelaida Sagarra

La Cámara de Comercio ha acogido un encuentro en torno a la figura de la futura beata al que han asistido representantes de la universidad salmantina, y donde se han repasado los principales episodios de su vida.

Hay muchos santos y muchas santas, y hay santos para todos los gustos, pero posiblemente no haya muchos con un perfil tan actual como el de Guadalupe Ortiz de Landázuri: “universitaria, doctora en Química, profesional adelantada a su tiempo, que supo conciliar su vida espiritual con su tarea profesional y su vida dedicada a la familia del Opus Dei”, así comenzaba Pilar García Estévez, catedrática en Física Teórica en la Universidad de Salamanca, el acto en el que se ha presentado la semblanza histórica de la futura beata Guadalupe Ortiz de Landázuri. La sesión se llevó a cabo en la Cámara de Comercio de Salamanca, con la asistencia de más de un centenar de personas.

Adelaida Sagarra, profesora titular de Historia Contemporánea en la Universidad de Burgos y especialista en la historia de América, la influencia de las mujeres y la historia de la libertad religiosa en México, fue la encargada de conducir a los presentes a través de un recorrido histórico y cultural para asomarse a la vida de Guadalupe y su contexto histórico. En la mesa le acompañó María del Mar Canedo, vicedecana de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad de Salamanca.

El episodio del tintero

Sagarra comenzó por el episodio del tintero, cuando Guadalupe, mientras estudiaba en un colegio mixto en Tetuán (Marruecos), desafíó a sus compañeros a beberse un recipiente lleno de tinta, y solo ella lo hizo. “Guadalupe apuntala su liderazgo juvenil haciendo cosas de las que solo ella es capaz, y éste es un rasgo profundamente arraigado en la idiosincrasia hispana: es Diego Ordás paseando a caballo por el cráter del Popocatépetl, en la conquista de México; es Simón Bolívar, un tipo bajito que salta desde diez metros más lejos que sus soldados sobre la grupa del caballo… Guadalupe apunta maneras, pero Dios le va a llamar a algo nada extravagante, sino muy normal: santificar la vida corriente, lo que puede hacer todo el mundo. El único capaz de lo imposible es Él. Guadalupe Ortiz lo comprenderá. No ha sido llamada al dominio, sino al servicio. No se trata del aquí estoy yo, sino aquí estás Tú”, destacó Sagarra.

Otro hito cuya importancia subrayó la profesora Sagarra fue la actuación de Guadalupe con respecto al fusilamiento de su padre: mantuvo el ánimo de su familia con fortaleza y serenidad antes y después del fusilamiento. Siendo la pequeña de la casa, sin haber cumplido los 20 años, se encontró con algo que probablemente ignoraba de sí misma: se puede sufrir con alegría y paz y contagiar serenidad y fortaleza.

Por otro lado, México supuso otro momento clave en la vida de la futura Beata. “Desde Roma, san Josemaría alienta la expansión, saltar el felpudo de la casa, atravesar océanos y dificultades para ofrecer la verdad. Guadalupe sería una de las encargadas de iniciar la aventura y en México llevó a cabo una intensa evangelización y promoción social, especialmente dedicada a la mujer”, relató.

Para Guadalupe el fundamento de la vida de piedad estaba en saberse hija de Dios Padre, dejarse conducir por el Espíritu Santo, conocer y tratar la humanidad de Jesús, a Santa María y San José, frecuentar los sacramentos, vivir de fe, esperanza y caridad y procurar ser fiel a la voluntad de Dios con alma sacerdotal y mentalidad laical. “Se trata de vivir, para ayudar a toda la gente en medio del mundo y ejercitar, a través del trabajo y por amor, la musculatura del alma hacia la generosidad, la alegría, la sencillez, la limpieza de corazón y la humildad, como los primeros cristianos. Todo un ejemplo para la Iglesia Católica”, concluyó Adelaida Sagarra.

Guadalupe Ortiz de Landázuri será beatificada en Madrid el próximo 18 de mayo. Además, los asistentes a la beatificación podrán colaborar a través de la ONG Harambee en el fondo de becas Guadalupe, en favor de mujeres científicas africanas que trabajan en el desarrollo de sus países.

Noa Carballa, periodista en el Gabinete de Comunicación de la Universidad Pontificia de Salamanca

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