“Me impactó mucho su alegría contagiosa”

Marisa García es numeraria del Opus Dei; tuvo la ocasión de conocer a Guadalupe Ortiz de Landázuri en Madrid, ciudad  en la que será beatificada el próximo 18 de mayo.

¿Cuándo y dónde conociste a Guadalupe?

La conocí en el año 1965 en Madrid en la Escuela de Decoración Montelar. Por entonces yo tenía 19 años, y estaba “estrenando” mi vocación al Opus Dei. Recuerdo que fue en una reunión con estudiantes,  ella acababa de llegar de Roma. Nos habló de su trabajo en el gobierno de las mujeres del Opus Dei al lado de san Josemaría.

¿Qué rasgo o virtud de su personalidad te llamó la atención en un primer momento?

Me impactó mucho su alegría contagiosa y su grandeza de ánimo. A su lado era fácil “atreverse y soñar”  para realizar grandes aventuras divinas, aunque faltasen los medios humanos, porque su fe y confianza en Dios era muy grande.

En tu trabajo profesional relacionado con las tareas domésticas de los centros del Opus Dei, ¿qué te enseñó Guadalupe?

El espíritu de servicio dirigido a todas las personas que lo necesitaran, y  un gran cariño hacia todas esas tareas del hogar, que a veces a los ojos humanos no tienen brillo. Nos animaba a hacerlo con rigor profesional, conociendo bien la forma de realizarlo con eficacia. Se notaba que había aprendido bien esas “lecciones” de labios del fundador del Opus Dei.

¿Acudes a su intercesión? ¿Qué favor te gustaría pedirle en este año de su beatificación?

Sí, desde hace tiempo le pido cosas, unas de tipo material y otras de tipo espiritual; también procuro difundir su devoción entre mis familiares y amistades.

En este año en el que será beatificada el 18 de mayo en Madrid,  le estoy pidiendo con insistencia que salga adelante un proyecto educativo de gran repercusión social. Pienso que ella que promovió este tipo de labores educativas y sociales en los  años que estuvo en México, puede echarme una mano ahora desde el cielo, y confío en que me escuche.

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