Trabajo y apostolado: las “dos alas” de la santidad

Conchi Manzanedo es supernumeraria del Opus Dei. Trabaja como Auxilar Sanitaria a domicilio en un pequeño pueblo de Santander llamado Maoño.

Normalmente, por no decir siempre, los domicilios a los que acudo por mi trabajo profesional, son “poco o nada practicantes”.

En cuanto voy unos días seguidos, muchos de ellos viendo mi modo de actuar, sin yo declararme una mujer creyente, cristiana, noto una reacción en ellos bien distinta: evitan decir tacos o advierten al resto de los familiares con lo que viven, que a mí no me gustan ciertos temas de conversación.

VIENDO MI MODO DE ACTUAR, SIN DECLARARME CREYENTE, EN POCOS DÍAS, ESAS PERSONAS EVITAN CIERTAS CONVERSACIONES QUE SABEN QUE NO ME GUSTAN

Cuando los voy conociendo mejor, y vamos entablando cierta amistad llena de confianza, hablamos de temas más profundos sobre el sentido de la vida, del dolor, del sufrimiento, y poco a poco, voy intentando darles algo de la formación humana y cristiana que he recibido, y pido luces al Espíritu Santo, para acertar en mis consejos y que realmente les sirvan y ayuden.

CUANDO VAMOS ENTABLANDO CIERTA AMISTAD, DESEAN HABLAR DE TEMAS MÁS PROFUNDOS SOBRE EL SENTIDO DE LA VIDA, DEL DOLOR Y DEL SUFRIMIENTO

Me esfuerzo por tratarles con cariño, y viendo que muchos de ellos son grandes dependientes, he tenido la oportunidad de sugerir a sus familiares, de que avisen al sacerdote de su parroquia, para que hagan una visita a ese ser querido con el que habitan.

HE TENIDO LA OPORTUNIDAD DE SUGERIR A SUS FAMILIARES QUE AVISEN AL SACERDOTE DE LA PARROQUIA PARA QUE VISITE AL SER QUERIDO QUE CUIDAN

Conchi en Maoño, al final se divisa la iglesia de este pueblo Cántabro

Trabajo como secretaria del Consejo Parroquial en Maoño, un pueblo cerca de Santander donde resido, y llevo con más personas de este pueblo la Pastoral de Salud de mi parroquia.

LLEVO CON MÁS PERSONAS DE MAOÑO, LA PASTORAL DE SALUD DE MI PARROQUIA

Mi labor principal consiste en enterarme qué gente está enferma, y saber si están en sus casas o están ingresados en el hospital, para poder visitarles, si lo desean. Lógicamente estas visitas se llevan a cabo, previo aviso de la persona enferma o de un familiar cercano.

MI LABOR PRINCIPAL ES VISITARLES A SUS CASAS O AL HOSPITAL DONDE ESTÁN INGRESADOS

Mi tarea principal es escucharles, y pedirles permiso por si quieren que el párroco les visite en algún momento a sus casa. Lo mismo hago cuando están ingresados en un hospital, pero entonces, poniéndoles en contacto con el capellán de este lugar.

Conchi en Lourdes

En bastantes ocasiones, ocurren sucesos conmovedores, el primero de ellos se trata de una vecina muy mayor, a la que le quedaba poco tiempo de vida.

Asistía a Misa de vez en cuando, pero no de un modo asiduo. Sus hijas y nietas, a las que yo conocía bien, no practicaban, de hecho, sus biznietos están sin bautizar.

Me puse a rezar con más intensidad por ella, para que pudiera recibir los últimos sacramentos.

Como soy hospitalaria de Lourdes, el día que la fui a verla, la llevé como regalo una imagen de la Virgen con agua bendita de este lugar, de este modo pensé, me iba a ser más fácil entablar una conversación con ella.

Su nieta allí presente, cogió la estatuilla de la Virgen, la guardó, y me dijo que en esa casa “no eran creyentes”. Le contesté que ya lo sabía, pero como su abuela era de Misa, yo me había acordado de rezar por ella en Lourdes.

Volví triste a mi casa. Veía que a esta buena mujer le quedaba poco tiempo de vida. No me atreví a decirles si querían que avisara al párroco, o que le preguntarán  a su madre si quería recibir la Unción de Enfermos; sólo me quedaba rezar  más por ella, y confiar en la Virgen.

Al día siguiente esta mujer falleció; pero luego me enteré que tras mi visita, ella pidió que avisaran a un sacerdote para recibir los últimos sacramentos.

Mi emoción fue muy grande al enterarme y mi gratitud a la Virgen inmensa. Una vez más, la Virgen me volvió a recordar que “Ella todo lo puede”.

Conchi con su uniforme de Auxiliar Sanitaria

Otro caso es de un vecino mayor, que estaba muy enfermo.

Pensé que no iba a querer que le visitará, pero para mi sorpresa, quiso verme y le hizo tanta ilusión, que repetí estos encuentros.

Uno de esos días me comentó que le haría mucha ilusión celebrar sus bodas de oro.  Pero al salir de su casa su familia me dijo: “no le hagas mucho caso con esa petición, ya no puede moverse de casa, y lo más seguro es que no llegue a ver ese día”.

Les respondí que, de todas formas, podía hablar con el párroco, y  que si seguía con vida, podían hacer esa celebración en su casa. Y, así ocurrió: este matrimonio pudo celebrar felizmente sus bodas de oro.

Sus hijos y nietos estaban muy emocionados, al ver que pudo ver que su padre o abuelo, pudo ver realizado su sueño antes de morir.

Firmado: Conchi Manzanedo

Top

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies