Una bloguera en el cielo

La Nueva España acaba de publicar el artículo “Una bloguera en el cielo” escrito por la periodista asturiana Carmen González Casal, donde nos habla de Teresa Carrera Bulnes, filóloga y escritora que el pasado 9 de Julio se fue al cielo, recién cumplidos 57 años.

Mejicana de nacimiento y asturiana de corazón, en el año 2000 le diagnosticaron un cáncer. A raíz de esta enfermedad, escribe un libro titulado “Hacia el amor”, donde queda reflejada su “confianza en las manos de Dios” y su “mirar de frente” la enfermedad. En el 2013 le diagnostican metástasis y abre un blog en el que manifiesta de nuevo su plena confianza en Dios. El 20 de Mayo de 2016, fecha de su cumpleaños, cerró su blog y colgó esta “imagen sonriente”, que siempre vimos las personas que estuvieron cerca de ella a lo largo de estos dieciséis años de contacto con el dolor.

Reproducimos aquí el artículo completo, publicado el 13 de julio de 2016:

elblogdeteresacarrera ya no tendrá más post. Teresa se fue al cielo la tarde del sábado 9 de julio. Tenía 57 años recién cumplidos. Desde el año 2000 convivió serenamente con un cáncer. En 2013, a raíz del diagnóstico de una metástasis, abrió su blog como ventana al mundo de sus pulsos diarios con esta enfermedad innombrable. No dejes de entrar. Impacta y enseña.

Afrontó el cáncer de frente, sin esquivarlo, y terminaron siendo amigos. ¿El secreto? Quiso ver en esa circunstancia, que para la gran mayoría es adversa y brutal, una nueva ocasión de amar a Dios, a los demás, y de ser feliz. “Me sostiene la confianza en Dios”, repetía con una sonrisa franca, serena, contagiosa, que no perdió en ningún momento.

Tuve la suerte de tratarla de cerca. Sin ella pretenderlo, me dio auténticas lecciones de vida. Teresa tenía el don de hacerse querer. Cercana, directa, tremendamente observadora. Cual bayeta ecológica, recogía cualquier mensaje o emoción, para transformarlos en interés y afecto por los demás. En ese tú a tú con la enfermedad fue acortando distancias y valorando a cada persona por lo que es, sin importarle condición social, ideología o credo.

Su dedicación profesional a la docencia, la televisión y la edición digital marcaron en ella un modo de hacer donde todo comunicaba: la mirada, la sonrisa, un gesto de ánimo, sus uñas pintadas de rojo o azul, el pelo siempre a punto… Todo era para ella seña clara de identidad. Se había propuesto vivir con intensidad el presente, porque tenía la certeza de que estaba en el camino seguro a la felicidad.

Comprometida con su tiempo, Teresa trabajó con tesón para conseguir que los anuncios sobre contactos, etcétera, no apareciesen en las páginas de los periódicos. Era su modo de contribuir al respeto que se merece la mujer y su imagen por encima de intereses económicos, políticos, etcétera.

Además, una vez encajada la noticia del primer cáncer, publicó su primer libro, “Hacia el amor”, donde no le importó desnudar su alma si sus vivencias servían para allanar las vidas de aquellas personas que podían estar pasando una situación semejante. Y así ha sido. Hacia el amor ha hecho mucho, muchísimo bien.

Tanto en su libro como en su blog escribía con realismo y esperanza, fruto de su sólida fe. La fe de una hija que se sabe querida por su Padre Dios y confía en Él hasta límites insospechados. Y escribía con ganas y sin ellas, porque su fortaleza le llevaba a que prevaleciese el bien que podía hacer, sobre el deterioro propio de la enfermedad.

Finalmente me gustaría destacar un sucedido que Teresa vivió con una especial ilusión. Hace unos años, recién diagnosticada de la metástasis, leyendo una mañana LA NUEVA ESPAÑA (siempre lo hacía como una buena costumbre), descubrió que se buscaban figurantes para un casting. Se interesó por el tema y al ver que se trataba de hacer un spot sobre Asturias se presentó. Fue elegida y disfrutó mucho en la filmación del anuncio que llevaba por título “Guardianes del Paraíso”. Ahora su imagen sonriente quedará inmortalizada allá donde se reproduzca cualquiera de estos anuncios.

Amante de la vida, disfrutadora de ella y de la belleza. Batalladora infatigable, pero serena y sonriente. Te echaremos de menos, aunque desde arriba nos ayudarás más.

Descansa en paz, Teresa. Has conseguido ser una auténtica guardiana del verdadero Paraíso.

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