¡Volver a Casa!

El sábado 7 de septiembre de 2019, la familia Barbés-Cañal asistió a la 29ª Jornada Mariana de la Familia. El próximo año, tienen la ilusión de volver con un miembro más de esta familia: Lidia, su primera nieta.

Para Covadonga, madre de esta familia de Gijón, “ir todos los años a la Jornada de las Familias a Torreciudad, es como llegar a casa”.

Nos dice que este año la Jornada Mariana de las Familias la presidió el obispo de Bilbao, Monseñor Mario Iceta, que  habló a las familias “del amor y entrega que generan vida, y de unos hijos que pueden transformar el mundo, y afrontar las dificultades desde la indigencia personal, la fe y la confianza”.

Covadonga cuenta que “año tras año, vuelven toda la familia que va aumentando”. Empezaron cuando sus hijos eran pequeños, aún sin llegar los últimos, y que -si Dios quiere-, para el próximo año lo harán con Lidia, su primera nieta, que está  todavía por nacer.

Para ella  asistir a esta Jornada es “volver a casa”, porque llegan con la urgente necesidad de acercarse a la Virgen, que espera ansiosa la llegada de cada uno de sus hijos.

Dejando volar la imaginación, continúa, “resulta fácil imaginarla, asomada a la ventana abierta de par en par, oteando el horizonte para disfrutar de nuestra presencia, ya desde lejos, al ver que nos acercamos a Ella”.

Covadonga tiene muy claro que los primeros beneficiados son cada miembro de la familia,  ya que al ponerse a sus pies, le piden su protección; le dan las gracias por tantas gracias y mimos que les prodiga; y le piden por todas las personas que llevan en la cabeza y en el corazón.

Como todos los años, reciben con inmensa alegría el mensaje que les hace llegar el Papa Francisco. Este año les pide “edificar una sociedad armoniosa en la búsqueda del bien común” y les anima a “contribuir al fortalecimiento y desarrollo de la que es célula básica de la sociedad”. Por último el Papa pide a los presentes su oración por “el fruto de su ministerio al servicio de toda la Iglesia”.

La Jornada Mariana de las Familias es un día de gran fiesta, donde se juntan personas de toda la geografía española, ¡este año más de ocho mil!,  para celebrar la alegría de sentirse queridos por la misma Madre.

Como decía el ya fallecido rector de Torreciudad, -Don Javier Mora-, “si acercamos nuestros oídos a los muros de este santuario, oiremos el alegre latido del corazón de la Virgen”.

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