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Adiós a un empresario de bien

El pasado 6 de marzo se nos fue al cielo el entrañable Arturo León, numerario del Opus Dei desde 1950.  Estudió en el Colegio de Lourdes, donde asistió a un curso de retiro predicado por D. Álvaro del Portillo. Recogemos este artículo publicado en el Norte de Castilla.

Un empresario de Bien

Por Ramón Mateo (El Norte de Castilla, 7.III.12).

Ayer, a los 85 años de edad, nos dejó Arturo León, histórico empresario vallisoletano. Aunque llevaba tiempo mal, la enfermedad no había logrado borrar su característico aspecto de buena persona, reflejo de la paz interior que siempre le acompañaba. Fue un exitoso hombre de negocios; pero de esos que se preocupan no tanto de amasar fortuna, como de contribuir a la mejora de la sociedad. Así quedó de manifiesto en el año 2000, cuando se convirtió en fundador y principal benefactor de la Fundación Schola, de la que era actual presidente.

Se me viene a la cabeza su última carta en la Memoria anual de esta  Fundación. En ella dejaba constancia de los ideales de servicio que le animaban y que a lo largo de su vida concretó con gran sentido práctico. Porque Arturo era una persona especialmente sensible a los problemas que le rodeaban.

Le preocupaba, por ejemplo, el futuro de esta ciudad y de los jóvenes en particular. Por eso quiso impulsar la creación de espacios sanos para el ocio juvenil. Recuerdo la ilusión con que siguió las obras y posterior inauguración del Centro Cultural y Deportivo Niara, un ambicioso proyecto destinado al fomento de la cultura y el deporte entre la juventud vallisoletana. Ilusión transformada en emoción cuando, ya enfermo, vio hecho realidad su sueño de que cientos de chicos se beneficiaran de esas formidables instalaciones y de la formación humana que allí se imparte.

 

           Arturo en el centro con los premiados  por "su compromiso universitario" en el 2009

 

En el  campo de la educación ofreció ayudas económicas a familias que, por falta de recursos, no podían dar a sus hijos el tipo de educación que deseaban. También se preocupó de crear estructuras de apoyo formativo al profesorado regional y colaboró en iniciativas como la “Plataforma para la mejora de la escuela pública”.

    Arturo amaba con toda su alma a Valladolid, pero sus miras llegaban mucho más lejos. Desde el principio, vio con entusiasmo que la Fundación Schola se implicara en la organización del concierto navideño a favor de Harambee. Esa cita que año tras año abarrota el Auditorio Miguel Delibes, como muestra de solidaridad de nuestra tierra con el pueblo africano.

    Arturo, gracias. Tras una vida intensa, como hombre de fe que eras, te has ido a descansar a la casa del Padre. Seguro que tu legado contribuirá a que nuestra sociedad sea mejor. Confiamos en que muchos tomen tu testigo.