Adiós al Dr. Rabadán, ángel de la guarda de los toreros de la plaza de Valladolid

El doctor José Rabadán, médico del coso vallisoletano, falleció el domingo tras meses de lucha contra una larga enfermedad

Obituario

El Norte de Castilla

SOFÍA FERNÁNDEZ Lunes, 12 abril 2021, 21:35

Una profunda cornada ha sufrido el mundo taurino con la muerte, el pasado 11 de abril, del doctor José Rabadán, cirujano de la plaza de toros de Valladolid desde el año 1984. Tras luchar durante los últimos meses contra una enfermedad que finalmente no pudo superar, la muerte de Rabadán, a los 75 años, deja una herida difícil de cicatrizar para sus allegados. De origen cordobés, aunque residente en Valladolid desde hace décadas, Rabadán había compaginado hasta hace cinco años sus labores de cirujano en el Hospital Clínico Universitario con la docencia en la facultad de Medicina.

DE CARÁCTER CERCANO, MUY HUMANO, DE ESPÍRITU CAMPECHANO, AMABLE Y UN GRAN ENTENDIDO DE LA TAUROMAQUIA

Pertenecía a la Academia de Medicina y Cirugía de Valladolid, pero, por desgracia, sus manos ya no cerrarán más heridas. De carácter cercano, muy humano, de espíritu campechano, amable y un gran entendido de la tauromaquia; así le definen quienes le conocieron personalmente durante décadas, como el gerente de la Plaza de Toros de Valladolid, Jorge Manrique.

Rabadán deja huella en el campo de la medicina taurina y supone una gran pérdida para su otra mitad profesional, el también cirujano Antonio María Mateo. Juntos componían un conocido y respetado tándem en el albero de la capital. Un equipo compenetrado cuya relación de amistad se forjó más allá de sus horas de trabajo, decenas de charlas expandían la profunda vocación de estos dos profesionales por los pueblos de la provincia de Valladolid y juntos fueron pioneros en introducir la cirugía taurina en las reales academias de medicina de España, a través de cuatro mesas redondas celebradas desde 2001, hecho que comenzó en Valladolid y después trascendería a Madrid. «Pepe era una persona tan humana, tan cercana…hacía el bien sin mirar a quién. Se preocupaba por todos sus amigos y pacientes y tenía amistad con todos los cirujanos de España», explica Mateo, quien lleva pegado al teléfono desde el domingo recibiendo llamadas de apoyo «de toda la sociedad española de cirugía».

La ilusión de Pepe era volver al coso de Valladolid en mayo, pero la enfermedad le ganó el pulso. «Todos los compañeros teníamos pensado llevarle para que estuviera con nosotros», explica el doctor Antonio Mateo, quien cumple cincuenta años como cirujano taurino y «pensaba celebrarlo, pero con su pérdida ya no me quedan ganas».

La misa funeral se celebró el lunes  a las cuatro y media de la tarde en la parroquia de San Ildefonso.