Encarnita2

Un bachillerato truncado por la guerra

Encarnita estudió junto con su hermana en el Colegio de las Terciarias franciscanas y como tantas jóvenes de su época, sufrió las consecuencias de la guerra civil española que sorprendió a la familia en Teruel, uno de los escenarios más duros y sangrientos de la contienda.

Encarnita tuvo que interrumpir sus estudios de bachillerato y se convirtió, con sólo 16 años, en enfermera. Ese contacto directo con el dolor y el sufrimiento, en plena juventud, marcó su carácter y la ayudó a madurar tempranamente. Trabajó durante muchos meses en los hospitales militares de Teruel, en el Casino y en Nuestra Señora de la Asunción.

Cuando el Ejército Repúblicano controló la ciudad, fue detenida, junto con su padre, su hermana y una tía suya. Los trasladaron a diversas cárceles. Poco después pusieron a su hermana en libertad, lo que facilitó el abastecimiento de alguna comida en la cárcel de mujeres de Valencia donde llevaron a Encarnita junto con su tía. Su padre pasó por una prisión y un campo de trabajo penitenciario.

Encarnita escribía desde la cárcel de Valencia a su padre, encarcelado también, unas cartas llenas de serenidad, en las que supo obviar reciamente las fuertes penalidades que estaba sufriendo. Consideraba que debía aliviar las penas de su padre por encima de sus padecimientos personales.

Escribe, silenciando las terribles condiciones y penalidades de la cárcel:

“Yo sigo con mis estudios. Desde ayer tenemos una profesora estupenda de francés. Me dice que tengo mucho interés y cree que adelantaré, así que cuando estemos juntos, prepárate para acabar de dominarlo.

También estudio arte con un libro estupendo que me dejan unas compañeras, de esto si quieres te daré clase, y hoy voy a empezar taquigrafía.

Como ves voy a salir convertida en una verdadera enciclopedia. Además de todos estos estudios hago muchas monerías en labores y hacemos improvisación para adquirir facilidad de palabra y lectura comentada, ya ves si tienes una hija que vale para todo.

Te enviamos esas tarjetas para que puedas escribir, pues ya supones la gran alegría que saber de ti nos produce.

Con unos deseos ilimitados de abrazarte no te olvida nunca tu Encarnita".