Dora: ¡échame un cable!

Hoy once de Enero de 2016, Dora del Hoyo cumpliría ciento dos años. Personas de todo el mundo acuden a su intercesión para pedirle todo tipo de favores. Ana de Castro, Supernumeraria de Valladolid, nos cuenta el suyo.

“Cuando leí despacio la estampa para la devoción privada de Dora del Hoyo, primera Numeraria Auxiliar de Opus Dei, fallecida en Roma el 10 de enero del 2004, me llamaron poderosamente la atención estas dos pequeñas frases: “difundir el calor de familia” y “realizar un trabajo alegre y abnegado”, porque precisamente, esto es lo que yo busco en los trabajadores de mi empresa de Servicios Asistenciales, cuya actividad comenzó en Valladolid hace tres años, y en la que proporcionamos cuidadores para atender a personas mayores, enfermas o dependientes, que en estos momentos abundan mucho.

Por este motivo, decidí encomendar a Dora la buena marcha de mi empresa, y le pedí que me ayudase a encontrar gente con las características que ella había desarrollado a lo largo de su vida. Descargué en mi teléfono móvil el audio de la estampa, para que me fuese más fácil escucharla en mis trayectos diarios en coche de Tordesillas a Valladolid.

Pasados unos meses, un día estaba bastante preocupada, porque no encontraba a las personas adecuadas para atender varios servicios urgentes que me habían pedido. Ese día tenía trabajo abundante, y se me acumulaban otras tareas que iba resolviendo como podía.

Iba conduciendo, y no recuerdo haber manipulado mi teléfono móvil, ni tampoco haber encendido la radio del coche, cuando empecé a oir estas palabras: “Señor nuestro, que llamaste a Dora a ocuparse de las mismas tareas que realizó la Bienaventurada Virgen María en el hogar de Nazareth, ayúdame a encontrarte en las situaciones de cada jornada, y a difundir a mi alrededor el calor de familia que ella hizo presente con su trabajo alegre y abnegado, siguiendo las enseñanzas de San Josemaría. Glorifica a tu sierva Dora y concédeme, por su intercesión, el favor que te pido”.

Yo seguía dando vueltas en mi cabeza sobre el modo de resolver esos temas,  y de nuevo volvió a saltar el audio con la oración de la estampa, así que “bastante impresionada,  le dije a Dora: ¡Gracias por acordarte tú de mí!… y ahora que hay tanta gente que necesita trabajar, ¿no voy a encontrar a nadie?… ¡por favor Dora, échame un cable!.  Volvió a saltar por tercera vez el audio, y esta vez, sí que me uní a esa oración de petición. Volví a dar gracias a Dios, a Dora y pensé: “Señor, ayúdame a tener más fe y a ser más rezadora”.

Llegué a mi oficina, había gente esperándome en la entrada para entregarme su currículum, y para hacerles la entrevista de trabajo. Al terminar de entrevistarles, pude contratar a algunas de esas personas que cumplían esos requisitos que me pedían esos servicios urgentes, y  que  unas horas antes, me tenían agobiada.

Después de haber pasado por esta experiencia, cuando tengo “trabajos urgentes”, acudo rápidamente a la intercesión de Dora y, le vuelvo a repetir estas palabras: ¿Será posible que con la cantidad de gente que necesita trabajar, no voy a encontrar a alguien? Y de nuevo, vuelve a “lucirse Dora”, apareciendo por mi oficina la persona adecuada.

Fdo.: Ana de Castro Córdova