¡Gracias al Beato Álvaro del Portillo!

El 12 de mayo se conmemora el segundo aniversario de la fiesta del Beato Álvaro del Portillo. Olga -madre de Miguel- nos relata el favor concedido por el nuevo Beato precisamente en el año de su beatificación, que fue en Madrid el 27 de Septiembre de 2014.

Hace ahora 18 meses, Miguel, mi marido y yo, recibimos una dolorosa noticia: nuestro hijo mayor, Miguel de 11 años, le diagnosticaron un linfoma de Hopking. Era el final de un verano, del 2014, de un verano que fue feliz para el niño. Campamentos, playa, mar, risas, juegos. Y sin síntoma alguno, tras varias pruebas urgentes, un diagnóstico de cáncer.

¡Cuánto dolor! No se puede describir lo que experimentamos como padres. Primero, la incredulidad porque eso no podía pasarnos a nosotros. Después, la rebeldía: ¿por qué a nosotros? El miedo ¿qué va a pasar? Finalmente la asunción de la realidad. Comprendimos que iniciábamos una lucha junto con nuestro hijo. Era fundamental estar unidos y lo estuvimos. Era fundamental estar alegres y lo estuvimos. Era fundamental vivir con normalidad y vivimos con normalidad. El niño vio y percibió unidad en la familia, alegría y normalidad. Y él, Miguel, fue ejemplo de alegría y buena disposición, de esfuerzo y superación en su día a día en el hospital primero para recibir quimioterapia, y en el colegio después, al que acudió cada día manteniendo su buen nivel académico y sin perderse un entrenamiento….

Miguel en el hospital, esperando la sesión de quimio

Miguel en el hospital, esperando la sesión de quimio

Pero esto no lo conseguimos solos: Dios estaba con nosotros. Dios nos acompañaba en esa etapa que emprendíamos. Cada día, le pedía a Dios que diera fuerza a mi hijo para resistir la quimioterapia, para que todo fuera bien, para que estuviera contento y se sintiera un niño como todos los demás. En esa oración diaria, pedía a  D. Álvaro del Portillo, quien iba a ser beatificado ese mes de septiembre de 2014, intercediese por él. Precisamente seguimos la beatificación por televisión, por la imposibilidad de llevar a Miguel a la misma (estaba aislado en casa sin defensas), y lo hicimos con toda la fe y la esperanza. Y sí, se obró el milagro gracias a D. Álvaro. Tras sólo dos meses de quimioterapia y ante la sorpresa de los oncólogos que atendían a nuestro hijo, no había actividad tumoral.

Desde entonces, no tenemos palabras suficientes de agradecimiento a D. Álvaro, que intercedió ante Dios por nuestro hijo Miguel.

La familia al completo. Miguel con su gorra y "sin pelo"

La familia al completo. Miguel con su gorra y “sin pelo”

De la misma manera he de decir que nuestro agradecimiento ha de extenderse a tantas personas que rezaron por nuestro hijo, que nos apoyaron y ayudaron con ánimo en esos momentos. Padres, profesores y alumnos del colegio Peñalba donde estudiaba nuestro hijo, nos acompañaron con su rezo silencioso a D. Álvaro, y nos llenaron de fuerza y esperanza. Muy en particular, quiero citar a sus amigos y compañeros de su clase, entonces de 6º de Primaria por su solidaridad y compañerismo al demostrarle con sus rapados de pelo (¡¡¡se cortó el pelo toda la clase!!!), lo que es un amigo.

Gracias a todos. Gracias D. Álvaro.

Olga Álvarez Peña