«Hay zonas en las que vivir la fe implica jugarse la vida»

El sacerdote Tobechukwu Okoye alerta de las persecuciones violentas a cristianos en el norte de su país por parte Boko Haram.

“Los cristianos tenemos mucho que aportar a Nigeria, asegura Tobechukwu Okoye. El mensaje cristiano sobre el perdón, el amor y la misericordia es muy interesante para facilitar la convivencia entre las distintas tribus de mi país”.

“No solo eso. En la universidad tomé contacto por primera vez con gente del Opus Dei. La importancia que daban a trabajar por amor a Dios y para servir a los demás me cautivó. Es una idea muy apropiada para animar a los africanos a sacar a África de la pobreza”.

Dice que estos son sus primeros pasos como sacerdote, que ha comenzado su camino pastoral aquí, en Valladolid, una suerte de periodo de prácticas en el que celebra misa, predica, atiende confesiones, impartido catequesis en algunos colegios… Tobechukwu Okoye (nacido en Ogidi, Nigeria, hace 42 años) estudió Microbiología en la Universidad de su país, pidió la admisión como numerario del Opus Dei, en 2009 obtuvo una beca para estudiar Teología en Pamplona, fue ordenado sacerdote en Roma. «Me di cuenta de que Dios contaba conmigo para sacar adelante la Iglesia en Nigeria». Durante estas semanas se aloja en una residencia donde vive gente del Opus Dei, cerca de la plaza de San Miguel. Una forma de acercarse a la que será su nueva vida, pero en un escenario muy diferente al que encontrará cuando regrese a su país.

Abrazo del Prelado del Opus Dei el día de la ordenación

Abrazo del Prelado del Opus Dei el día de la ordenación

–Según los organismos internacionales, en Nigeria hay un 49,3% de cristianos y 48,8% de musulmanes.

–A principios del siglo XX, los colonos europeos dividieron el territorio africano en distintos países. Nigeria surge como país en 1914, fruto de la unión de distintas tribus, que hasta ese momento no tenían puntos en común, de distintas culturas y religiones. Así, el norte es mayoritariamente musulmán y el sur, cristiano. La persecución a los cristianos tiene lugar en algunos lugares del norte del país, donde son minoría.

–Aquí llegan noticias de iglesias destrozadas, prohibiciones…

–La mayoría de los musulmanes son respetuosos con las demás religiones. Las persecuciones violentas solo se dan en lugares muy puntuales del norte, impulsadas por extremistas, como el grupo fundamentalista Boko Haram. En esas zonas, los cristianos sufren mucho y vivir su fe implica jugarse la vida. Eso se vive con dolor por parte de los demás cristianos y de la mayoría de los musulmanes, y fomenta la solidaridad entre todos. Por ejemplo, hace tiempo unos extremistas pusieron un coche bomba que mató a muchos católicos a la salida de la iglesia. Por solidaridad, el domingo siguiente, muchos musulmanes se pusieron túnicas blancas y rodearon la iglesia, mientras decían que antes de matar a los cristianos tendrían que matarlos a ellos.

–¿Y qué se puede hacer?

–La comunidad cristiana apoya a las personas que han sufrido ataques o que se encuentran desplazados por motivos de seguridad enviando recursos que se recogen en distintas partes del país. Estas colectas son promovidas por los obispos en las diócesis. Ellos también denuncian los atentados y alertan a los políticos para que tomen medidas. Controlar a Boko Haram es difícil, porque se trata de un grupo armado y muy organizado. La comunidad internacional ha prometido ayuda, pero no es desinteresada… siempre hay contrapartidas.

–¿Y desde el Vaticano?

–El Papa Francisco tiene muy presente la situación que viven los católicos en Nigeria. Ha enviado varias cartas a los obispos en las que nos hace partícipes de su cercanía y su oración por nuestro país. Además, en varias ocasiones ha condenado de modo público los atentados y secuestros de Boko Haram, alertando a la comunidad internacional.

–¿Qué supone ser cristiano allí?

–Los cristianos tenemos mucho que aportar a Nigeria. El mensaje cristiano sobre el perdón, el amor y la misericordia es muy interesante para facilitar la convivencia entre las distintas tribus de mi país. No solo eso. En la universidad tomé contacto por primera vez con gente del Opus Dei. La importancia que daban a trabajar por amor a Dios y para servir a los demás me cautivó. Es una idea muy apropiada para animar a los africanos a sacar a África de la pobreza.

–La libertad religiosa…

–Es un derecho fundamental y básico para garantizar la convivencia en cualquier sociedad. Me parece importante que el Estado garantice esa libertad y que se promueva tanto el respeto a las manifestaciones públicas religiosas, como el derecho de las familias a educar a sus hijos en la fe.

–¿Cómo se acercó al catolicismo?

–Mi padre se convirtió cuando era niño gracias al contacto con los misioneros espiritanos, que llevaban años evangelizando en el sur de Nigeria. Mi madre pertenece a una familia anglicana, pero estudió con unas monjas y se hizo católica. Todos mis hermanos fuimos bautizados al poco de nacer y crecimos en la fe católica.

Con mi familia en Villa Tevere antes de la primera Misa

Con mi familia en Villa Tevere antes de la primera Misa

–En junio volverá a Nigeria.

–Todavía no sé en qué ciudad voy a vivir ni dónde voy a realizar mi labor sacerdotal; cuando llegue allí me enteraré. La Obra promueve en Nigeria labores sociales, centros de promoción de la mujer, institutos de formación profesional, dispensarios médicos… no me extrañaría que me tocara ser capellán de alguno de ellos, tampoco que tuviera que echar una mano en seminarios diocesanos.

Entrevista realizada por Víctor Vela y publicada en El Norte de castilla, 17 de mayo de 2016