Montiano2p

Por la física hacia Dios

El sacerdote de Medina de Rioseco, Roberto Pérez, rescata sus antiguos estudios de Ingeniería para ‘galvanizar’ su labor pastoral. Hace uso en su parroquia de Medina de Rioseco de todas las nuevas tecnologías a su alcance como pantallas gigantes o karaokes.

El Mundo. 5 de abril del 2011.-"Lo importante es el fin. Que el mensaje cale en los fieles. No los medios". Con gesto de no darle la menor importancia a sus puestas en escena, el sacerdote Roberto Pérez Briso-Montiano (Zaratán, 1965), resta importancia a su reciente popularidad por hacer uso en su parroquia de Medina de Rioseco de todas las nuevas tecnologías a su alcance como pantallas gigantes o karaokes.

Antiguo estudiante de Ingeniería Industrial en Valladolid se confiesa un chiflado de todo tipo de inventos y aparatos. Una debilidad que hace extensible a la física, la química y las matemáticas.

Y ahora que viste clergyman no quiere renunciar a unir sus dos pasiones con el santo objetivo de hacer parroquia y de acercar a los jóvenes a Dios. El resultado es todo un chispazo divino. Roberto lo bautizó en su día como la 'Pastoral de la física'.

El truco está, dice, en actuar en las bambalinas de los talleres que organiza como música, pintura, grafitos, inventos de física, sketches, cine, intervenciones en Radio María y salidas en bicicleta. Luego, el Tuenti y el Facebook actúan de amalgama del grupo.

En Medina de Rioseco son 180 los jóvenes, desde 13 años de edad, que han pasado alguna vez por su actividades.

Advierte de que el uso de las redes sociales debe hacerse con un proceso y en un orden determinado: "Primero te deben conocer y se tiene que crear un grupo. A partir de ahí te comunicas. Hacerlo al revés, es decir, sin un contacto previo, puede ser hasta peligroso", afirma.

Roberto no entiende por qué ahora sale en los medios, cuando lleva toda la vida haciéndolo.

Por ejemplo, cuando trabajó en Portillo y Arrabal (1992-2000), colocaba con las peñas instalaciones eléctricas con luces psicodélicas.

En Mayorga (2000-2009) pintó las paredes de los locales de las peñas, realizó experimentos de física con la ayuda de un profesor de Villalón y organizó intensas sesiones de karaoke donde despuntaron algunas voces femeninas. Incluso alguna venía de participar en el programa 'Lluvia de estrellas' de televisión.

En la maleta de Roberto nunca han faltado sus inventos de física, lo que le he permitido desplegar sus performances en todo momento y situación. Por ejemplo, a un grupo de seminaristas les enseñó a montar una batería con patata, zinc y cobre, o les dejaba boquiabiertos con las reacciones de oxidación.

Una forma de abrirse que tiene que ver con su vocación sacerdotal y quizá, inconscientemente, con trabar relaciones no tan amargas como la que le tocó vivir en Zaratán, su pueblo natal, en los años 80, con casi todas sus amistades devastadas por la droga, Quien no estaba enganchado, acabó detenido por trapicheo. Y esta experiencia le marcó definitivamente. «Hoy soy sacerdote porque vi que había que hacer algo, no podía permitirme ver que los míos acabaran mal».

Con este punto de partida, entró en contacto con sacerdotes de Opus Dei y cayó en sus manos el Concilio Vaticano II. «Al leerlo dije: esto es lo mío. Y hasta ahora». Pero, ¿le ha servido también a Roberto Pérez la física en sus símiles espirituales? «Por supuesto», contesta. «Siempre digo que dos más Dios es infinito, o que el efecto mariposa es el efecto apostólico. Y al revés, una mala palabra puede provocar el caos y el mal ambiente en un grupo. Otro ejemplo es el de la gravedad. ¿Qué cae más deprisa una bola de plomo o una canica? Cada uno aportará su opinión, pero la realidad va al margen de tu conocimiento de ella. Es decir, es un mensaje claro contra el relativismo», afirma.