Los comienzos

El 2 de mayo de 1940, san Josemaría bendijo el primer centro del Opus Dei en Valladolid, El Rincón, un nombre familiar para un pequeño piso en la calle Montero Calvo nº 12, 2º derecha. Lo llamaban así por el ángulo que formaba su fachada con la casa contigua. Aunque otros dicen que también era un “rincón” por sus reducidas dimensiones, y porque al principio se arreglaron bien con seis sillas por todo mobiliario.

En 1941 regaló a sus hijos de “El Rincón” una pequeña imagen de la Virgen que se conserva en la sede de la Delegación de la Prelatura en Valladolid.

S.Josemaría en el piso El Rincón

S.Josemaría en el piso El Rincón

En esta fotografía de 1941 aparecen junto a Josemaría Escrivá algunos de los primeros miembros del Opus Dei vallisoletanos: Teodoro Ruiz, Juan Antonio Paniagua y Alberto Taboada. Y en la foto de portada aparece S.Josemaría con Javier Silió (izda de la imagen) e Ignacio de la Concha (dcha), en El Campo Grande de Valladolid.

De aquella primera época son igualmente Javier Silió, Ángel Jolín, Ramón Taboada, Antonio Moreno, Juan Antonio González Lobato, Andrés Vázquez de Prada, Juan Udaondo, Arturo León, Ignacio Orbegozo, que sería Obispo de Chiclayo (Perú) y Mons. Tomás Gutiérrez Calzada, que fue vicario regional en España desde mediados de la década de los ochenta del siglo XX hasta el año 2002.

En esos años le conoce también la primera mujer de Valladolid que perteneció al Opus Dei, Dorita Calvo. Otras como Lola Pardo, Currús Garijo o Ana María Nieto, escucharon de labios del fundador la importancia de santificar el trabajo y las tareas cotidianas.

Ellas y otras madres de familia que se incorporaron al Opus Dei en la década de los cincuenta, hicieron todas las gestiones para abrir la primera sede para mujeres, “Antares”, situada en la calle Santiago.

“Queridísimos: me costó arrancar de Valladolid. Ese rincón está muy metido en mi alma: Él -Jesús- y vosotros tenéis la culpa. Espero muchas cosas grandes de Valladolid: y esas cosas grandes salen a fuerza de cosas pequeñas.”

(Carta de Josemaría Escrivá a los primeros miembros del Opus Dei vallisoletanos, 1 de julio de 1941)

VOLAR ALTO

En junio de 1940 Josemaría Escrivá predicó un retiro espiritual a estudiantes universitarios en el Colegio Nuestra Señora de Lourdes. Al final, paseando por la huerta del Colegio, junto a la ribera del Pisuerga, vio un águila en una jaula. Así lo recordaba años después:

“Vi un águila encerrada en una jaula de hierro. Estaba sucia, medio desplumada; tenía entre sus garras un trozo de carroña. Entonces pensé en lo que sería de mí si abandonara la vocación recibida de Dios. Me dio pena aquel animal solitario, aherrojado, que había nacido para subir muy alto y mirar de frente al sol. Podemos remontarnos hasta las humildes alturas del amor de Dios, del servicio a todos los hombres. Pero para eso es preciso que no haya recovecos en el alma, donde no puede entrar el sol de Jesucristo (…) Y así, Cristo en tu inteligencia, Cristo en tus labios, Cristo en tu corazón, Cristo en tus obras.”

(Fragmento de la homilía “Vocación cristiana” recogida en el libro Es Cristo que pasa).