Sobresaliente en juego de equipo

CLUB DEPORTIVO NIARA. Compaginar la actividad deportiva con los estudios es el factor diferencial de un club que se ha convertido en uno de los referentes de fútbol sala a nivel de cantera en la ciudad de Valladolid.

Guillermo Sanz (El Mundo de Valladolid, 21.I.15).- Unas espigas doradas de trigo lucen en el antiguo escudo de Niara.  Un símbolo que forma parte del paisaje de Castilla y León adaptado a un club cultural al que en el 2014 amplió su campo de acción al deporte con la creación del club deportivo que se aferra al dicho popular de que “un grano no hace granero, pero ayuda al compañero”. La máxima de que la unión hace la fuerza ha sido la fórmula del éxito de varios equipos y el club vallisoletano no se escapa a su influjo. El deporte es una herramienta para la educación. Hacer que dos de los pilares en la formación de los más jóvenes bailen sobre la misma baldosa es una de las metas de este Club Deportivo y Cultural. “Lo que se busca es que los chavales aprovechen el tiempo fuera de clase. Lo que nos diferencia es que aquí los chavales pueden compaginar la actividad deportiva con el estudio”, explica David  Andrés, director técnico del CD Niara.

Desde los orígenes del club deportivo, que celebra su décimo aniversario, el fútbol sala ha sido la estrella de Niara. Lo que comenzó con dos gotas de agua, con un equipo alevín y un infantil, se ha convertido en una marea amarilla con diez equipos formados por 120 jugadores, lo que le convierte en uno de los nombres de referencia en el fútbol sala vallisoletano. Sin el respaldo de recibir jugadores desde un colegio u otro club, el Niara se ha convertido en un puzzle en el que están representados 30 colegios de la provincia de Valladolid, “lo que supone una oportunidad de llegar a más gente”, como explica David. Desde chupetines hasta juveniles, el Niara está presente tanto en la competición federada, como en los juegos escolares, buscando el acomodo idóneo para cada joven jugador.

Los chupetines entrenan sus dos días a la semana

Los chupetines entrenan sus dos días a la semana

“Para los chicos menos competitivos la Liga escolar es más adecuada”, expone el director técnico del club. Aunque en deporte escolar se ganó el título el año pasado, en la Liga Federada el palmarés está aún por estrenar. La competencia de Tierno Galván, Peñalba y Valladolid FS deja los éxitos deportivos en el cajón de las asignaturas pendientes para Niara, que aunque no busca los éxitos deportivos en primera instancia, sí que se alegraría de que un trofeo brille en sus vitrinas. “Este puede ser el año”, si el equipo cadete consigue poner el broche de oro a su espectacular temporada.

equipo cadete al completo

equipo cadete al completo

Niara tiene en su pabellón, levantado en 2010, “su joya de la corona. Sin él sería imposible”. Sobre el parqué se forma algo más que jugadores, como explica David Andrés. “El fútbol sala es buen medio para trasmitir los valores de disciplina, respeto a los rivales, al árbitro… en los deportes de equipo no sólo dependes de ti, te hace pensar también en los demás”, asegura. Estudio, valores y deporte son los vértices apoyados sobre una base sujeta por la intención de “formar buenas personas y buenos estudiantes para ser buenos deportistas”.

compañerismo más allá del terreno  de juego

compañerismo más allá del terreno de juego

Aunque el fútbol sala es aún el hijo único en la familia de Niara, la puerta está abierta a incorporar nuevas disciplinas. La primera está en ciernes: el balonmano. En la presente temporada, el club está trabajando con seis jugadores para sacar un equipo a la competición  la próxima campaña. En la elaboración del proyecto se contó con la colaboración de Iñaqui Malumbres. El exjugador, en su compromiso con la promoción del balonmano en la ciudad, trazó los primeros planes de batalla para el asalto del balonmano. Los planes de futuro van más allá de la línea de siete metros. Hasta los alrededores del Camino viejo de Simancas, campamento base de Niara, podrían llegar en los próximos años el baloncesto y el fútbol, un deporte que “sería muy importante de cara al crecimiento”. Hasta que las nuevas disciplinas lleguen a su destino, el fútbol sala seguirá siendo el rey del club que, fuera de competiciones semanales, durante el puente de la Inmaculada viajó a Madrid para participar en el Fútbol 7 Soccer Cup. El equipo vallisoletano terminó el torneo como subcampeón, después de perder en la final contra el conjunto formado por Pinar-Tempero y Montauca.

El viaje a la capital de España no fue la única expedición de Niara durante pasada temporada. En Semana Santa, se desplazó hasta Huesca para participar en el Campeonato de Clubes Juveniles (ENJUVE). Durante los cuatro días que duró la competición, los jugadores pudieron compaginar la emoción de los partidos con la práctica de otros deportes, como el piragüismo, los karts o la hípica. A cualquier punto cardinal a que apunte, Niara deja muestras de que todos sus “alumnos” saben cuál es la dirección  correcta para encontrar la ruta hacia El Dorado deportivo.