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Últimos años de la vida de Encarnita

Al poco tiempo de llegar a Valladolid, en 1980, le diagnosticaron un cáncer, y tuvo que someterse a una operación quirúrgica y al tratamiento de quimioterapia, que supo llevar con alegría y sentido sobrenatural.

Cuando parecía que remontaba en su enfermedad, tuvo una recaída y se descubrió una metástasis de columna. Fue internada en la Clínica Universitaria de Pamplona precisamente en las fechas en que tuvo lugar la ceremonia de Beatificación del Fundador del Opus Dei. Afrontó ese desecanto, añadido a los dolores de su operación, con alegría, sin quejarse, viendo en todo la mano amorosa de Dios. Tres días antes de la beatificación la operaron a vida o muerte de un tumor canceroso en las cervicales.

Una de las mujeres del Opus Dei que la cuidaba recuerda:

"se palpaba el olvido completo de sí misma. Con una voluntad férrea (muy entrenada) se poseía a sí misma, era dueña de sus actos en todas las circunstancias, aunque sufriera y mucho; y esto para entregarlo totalmente a Dios y a cada persona singular; haciendo siempre grata la convivencia y consiguiendo a pesar de sus dolores (que fueron tantos) transmitir señorío, optimismo, cariño y afán apostólico. En las conversaciones siempre “tiraba para arriba”".
 
Ni siquiera durante los últimos meses de su vida, cuando era plenamente consciente de la gravedad de su situación, se recluyó en sí misma. Vivía pendiente de los demás y de acercarlos a Dios. Y como sabía que su trabajo en el campo de la Moda era su camino de santificación, se esforzó por trabajar hasta el último momento en la medida de sus posibilidades.

"Preparaba y estudiaba los planes de trabajo -cuenta una de sus compañeras de trabajo- dedicando tiempo y consultando a personas que le pudieran orientar. No dejaba los asuntos a la improvisación. El día 28 de enero de 1995 planeamos una actividad de la Moda que tuvo lugar en el mes de septiembre.

Ella quería presentar el plan con tiempo a las Instituciones que le podían ofrecer subvenciones económicas. Durante ese verano Encarnita se encontraba muy mal; estuve con ella varias veces, pero no le preguntaba por el asunto porque no la veía con fuerzas para sacarlo adelante y me parecía que le podía hacer sufrir. Me quedé muy sorprendida cuando ya entrado el mes de septiembre me llegó una tarjeta, perfectamente diseñada, con las Jornadas de la Moda".

El 24 de octubre de 1995 recibió la Unción de los enfermos, y el 11 de noviembre la trasladaron de nuevo a la Clínica Universitaria de Pamplona, donde pasó los últimos días de su vida, padeciendo muchos dolores, sin quejarse, con una sonrisa y una palabra de agradecimiento siempre en los labios. Vivió intensamente su última Novena a la Inmaculada, y falleció a las 12, poco después de rezar el Ángelus.