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Valladolid vibra al ritmo de Brasil

La vallisoletana Mara Fraile ha pasado unas semanas en nuestra ciudad. Lleva 34 años en el Brasil  y nos ha  contado cómo fueron sus comienzos en el Opus Dei y su ida al continente americano. Guarda muy buenos recuerdos de su colegio de las Francesas y de la Universidad de Valladolid.

Mara ha visitado a su familia y ha participado en un curso de verano en la casa de retiros de El Rincón, cerca de Tordesillas.

 


¿De qué modo tuvo lugar esa especie de deslumbramiento?.

-Desde luego creo que Dios tuvo un papel decisivo en este encuentro. En el año 74, un año antes de morir, San Josemaría estuvo en Brasil y explicó en una tertulia la grandeza de este país y las necesidades que tenía de recibir ayuda y formación para poder contribuir a su desarrollo. Hablaba con tanta fuerza que me quedé fascinada. Desde ese momento, Brasil se instaló en mi corazón. Tenía 22 años y ya había pedido la admisión a la Obra como Numeraria. Es decir, estaba en la situación de poder ir a cualquier parte del mundo. Era algo maravilloso, así que empecé a decir a todo el mundo que se me ponía por delante que yo quería ir a Brasil. Creo que no me hacían mucho caso, pero en el año 77 me preguntaron en serio si quería ir. Por supuesto, dí saltos de alegría. Era el mes de junio y llegué allí en octubre.


– En aquel momento existían algunos centros en Sao Paulo y el mes anterior habían ido a vivir a Curitiba. ¿Cómo era aquel universo inquietante y misterioso que le esperaba?.

– Era maravillo. Me encontré con una ciudad gigantesca poblada con todo tipo de personas de todas las razas, colores, creencias, un mundo nuevo. Son personas muy receptivas, muy cariñosas, que acogen a todos y no tienes ningún problema para comunicarte con ellos. Las personas de la Obra que vivían allí eran portuguesas, españolas y brasileñas y a mí todo me encantaba, todo me sentaba bien.

¿Dificultades? Por supuesto que las habría, pero cuando eres tan joven constituyen una especie de desafío, casi un juego. Para poder vivir en el país tenías que tener un trabajo desde España o bien estudiar una carrera, así que volví a estudiar empresariales que era una Facultad de gran nivel. Una profesora de literatura de la Obra que tenía un gran nivel nos daba clases de portugués y aunque los exámenes de selectividad eran difíciles pude entrar sin problemas.

-¿Habéis participado en la JMJ acompañando al Papa Benedicto XVI?

-Sí, por supuesto. Vinieron  más de 150 brasileñas a este evento. Les conseguí un alojamiento en  los alrededores de Madrid. Venían con mucha ilusión para estar junto al Papa y compartir su alegría y su fe con jóvenes de todo el mundo. Se han ido deslumbradas por el ambiente de oración y las palabras y afecto del Papa. Felices también de saber que la próxima JMJ será en Brasil.